Esto lo publiqué en nuestro sitio www.foroplanetario.com.ar en Marzo de 2006.Luego lo volví a publicar en mi Blog "Tristario", en el 2010 y el 2012. pero creo que viene bien repetirlo de vez en cuando.
“Debemos convertirnos en el cambio que deseamos ver”
Gandhi
Si tuviera que definir hoy, de manera suscinta el Cristianismo Radical, diría que es la militancia del Amor.
Y digo “hoy”, porque esta definición está sujeta a la necesidad de los tiempos.
Desde ya que el Amor está más allá de categorizaciones tales como “militancia”, pero la índole convivencial de la época obliga a relativizar de manera creativa.
No basta una “bondad” nominal que se limite a una pasividad hedonista, hay que ser-estar activos en el bien. Y entendiendo la dificultad humana de poder distinguir fehacientemente lo que es verdaderamente bueno de lo que es verdaderamente malo, voy a definir asimismo lo que entiendo por “ser activo en el bien” dentro del contexto específico al que me refiero. Es, simplemente, estar atento a las necesidades del otro.
Manuel Gerardo Monasterio
“Si no encuentras a Dios en la próxima persona a la que ves, no tiene sentido que lo busques en ningún otro sitio”
Gandhi
El Cristianismo original, como toda actividad adulta de la consciencia, es una práctica de Renuncia. Resulta absurdo, por lo tanto, pretender conciliar el capitalismo con la práctica evangélica, ya que son antinómicos por definición. Una es la Entrega en el amor y en la renuncia al yo, mientras que el otro es el despojamiento del prójimo para el usufructo personal. Que haya que volver a decirlo una y otra vez no hace más que enfatizar el estado de pauperización, no ya espiritual, sino psicológica, de la humanidad contemporánea.
Manuel Gerardo Monasterio
“¿Qué pienso de la civilización occidental? Que sería una buena idea.”
Gandhi
El Cristianismo Radical debe ser militante porque el consumismo capitalista lo es en un sentido diametralmente opuesto. El “evangelio” del consumismo se impone con fuerza de ley mediante todos los poderes tecnológicos de la sociedad establecida. El orden capitalista tecnocrático propone como normas de vida cotidiana, entre otras:
1- La búsqueda indiscriminada de la propia satisfacción personal hasta los límites que la “legalidad” permita –establecida esta según los cánones del mismo sistema con todos los artilugios siempre al servicio del más astuto-
2- Ver en el prójimo, esencialmente, un objeto de satisfacción para la propia codicia a ser explotado mediante toda forma disponible de sugestión, manipulación o propaganda
3- La manipulación psicológica colectiva mediante palabras “mágicas” como “libertad” o “democracia”, aunque estas se encuentren muchas veces vaciadas de significado y sean en realidad el vehículo para una mejor y más sutil explotación del prójimo
4- La creciente manipulación infantil para convertir al hombre desde la edad más temprana posible en un objeto más al servicio de las necesidades de la codicia consumista
5- La depauperación creciente de la propia capacidad de autogestión mediante toda suerte de organizaciones políticas y la mal llamada “salud pública”, que cada vez hacen al hombre más ignorante y más dependiente de estructuras burocráticas sin alma en las que todos terminamos convertidos en inermes engranajes
6- La destrucción del pudor y de la intimidad erótica en aras de la promoción de una pornografía sin límites a la hora de alentar una imagen del hombre y la mujer como meros objetos de satisfacción genital o comercial sin necesidad de intermediación alguna del afecto o del amor
Todo ello difundido, impuesto y publicitado en nombre de la “libertad” y de la “democracia”, con la evidente intención de tachar de “antidemocrático”,
“totalitario” o “fascista” a cualquiera que pretenda poner en tela de juicio las bondades de semejante sistema de vida.
Ante tamaño despropósito de aspiraciones globales, ¿puede hablarse de un verdadero cristianismo que se permita la blandura de no actuar de manera militante?
Y no hablo de moral, sino de Presencia.
Y no hablo de teoría, sino de Praxis.
Y utilizo esta última palabra tan cara para los intelectuales marxistas con toda la intención, ya que estoy entre los que creen, como propuso el gran Jacques Maritain, que “el marxismo es la última herejía del cristianismo”. Y desde ya considero que el marxismo, como moral, es muchísimo más cercano al cristianismo, como moral, de lo que jamás podrá serlo el capitalismo, tanto en sus formas primitivas como en las más avanzadas.
Manuel Gerardo Monasterio
“Hay siete pecados en el mundo: la riqueza sin trabajo; el placer sin consciencia; el conocimiento sin carácter; el comercio sin moralidad; la ciencia sin humanidad; la devoción sin sacrificio y la política sin principios”
Gandhi
La práctica original del cristianismo está indisolublemente unida a la solidaridad. La práctica de la compasión en la convivencia cotidiana representa el núcleo del ser-cristiano, no el mero ritual o el fariseismo , puntualmente abominados por Jesucristo.
Sin compasión no hay cristianismo.
Sin solidaridad no hay cristianismo.
Sin Renuncia no hay cristianismo.
Ser Hombre, es difícil.
Ser Cristiano, es difícil.
“Fácil”, es despeñarse por un precipicio como animales embotados.
Amor, es la armonía convivencial con las necesidades del devenir psicobiológico del prójimo.
Y esto es Cristianismo Radical.
Manuel Gerardo Monasterio
Buenos Aires,14 de Marzo de 2006
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Tuesday, April 7, 2015
Friday, February 6, 2015
Cristianos en la Era de la Oscuridad:Una Guía para Perplejos
Haciendo paráfrasis de un antiguo poema de mi adolescencia, podríamos decir que actualmente la humanidad se encuentra como “en éxtasis frente al transistor”… y la computadora,la ingeniería, y, en fin, ante todos los avances de la ciencia con su multiplicidad de artefactos y artilugios.Pero los avances de la ciencia no han traído ni traen consigo una modificación de la percepción Esencial, no aportan nada a la pregunta fundamental de “Quién soy yo”, por el contrario, distraen y confunden a las mentes que no estén en continuo estado de Alerta percepcional.
“Dios está en todos los hombres, pero no todos los hombres estan en Dios, y por eso sufren” Sri Ramakrishna
Si no contempla personas, ¿cómo podría diferenciar entre justos y pecadores? La diferencia ente justos y pecadores no está en Dios, sino en nosotros. Y el Infierno del circunstancial “pecador” es el único infierno posible, y el más terrible, cual es el percibirse como separado de Dios, como ajeno a Dios. Lo cual no es más que un espejismo -dolorosísimo miraje- porque así como los rayos del sol no pueden ser separados de manera alguna de la fuente de la que emanan, no hay posibilidad alguna (más que en la horrorosa fantasía humana) que podamos ser o continuar siendo ni por un instante “separados de Dios”.
Lo que llamamos “pecado”, pues, no es más que un estado de consciencia que nos lleva a percibirnos como separados de Dios.
Este es el único y terrible infierno que existe. Y esto es lo que “pecado” produce en la percepción humana.
Los cristianos, tal como Cristo, no somos del mundo.
Más aún, no hay reconciliación posible entre nosotros y el mundo.
Hay que entender esto claramente, hay que entenderlo de una vez y para siempre.
No tenemos que transigir en nuestro interior, ni en un ápice, a esta Soberana Percepción.
Lo que hagamos a nivel exterior será respetar el sabio comentario de Jesucristo “Dal al césar lo que del césar…” Pero jamás le daremos al césar lo que es Dios, esto es, nuestro propósito, nuestro anhelo, nuestro pensamiento más profundo y nuestra más directa recepción que son de Dios, en Dios y para Dios, cuya Morada perceptible está en nosotros, no en un cielo exterior al de nuestra Consciencia.
Por eso, si quieres “ver a Dios” míralo en el Ser que Eres y en el Ser que resplandece en tu prójimo por debajo del espejismo de la forma material. Porque allí resplandece el Divino en toda su Gloria, y está más que al alcance de tu mano, por cuanto en Eso respiras, te mueves y Eres.
No hacen falta intermediarios entre Tú y Dios.
Para comunicarte con Dios no necesitas intermediarios, ni sacerdotes ni gurúes, buscarlos allí es como pedirle a tu vecino que te rasque la nariz sin que medie en ese momento ningún impedimento natural para que tú lo hagas. Los cristianos se reúnen, no porque necesiten de uno en particular que se “conecte” mientras los demás esperan como niños desvalidos a que un hipotético papá les de de comer en la boca, se reúnen por el placer de Participar de la Gracia en compañía, de compartir la Gracia en compañía, de glorificar la Gracia en compañía, por la simple razón de disfrutar del eco amplificado de la percepción de Dios en todos “los que se reúnen en su Nombre”.
“Vigilad y orad para que no entréis en tentación“ Mar 14:38
Sólo el Ser es Real, el mundo y sus percepciones no lo son.
La genuina Oración es el estado constante de sintonía con lo Real. Es como sintonizar una radio en la frecuencia adecuada, a pesar de las interferencias (“ruidos” del mundo y de su errada percepción de lo Real)
Esta concepción es ajena al evangelio de Jesucristo.
Y representa anatema y corrupción fundamental del mensaje evangélico.
Una posición meramente nominal de cristiano, no sirve a ningún objetivo más que al del mundo.
Una actitud tibia, poco comprometida, farisaica, esto es, de cumplimiento formal de los rituales o costumbres exteriores, no tiene valor alguno más que en el mundo y para el mundo.
El cristianismo se expresa con Obra. Y no una obra circunscripta a los domingos o a los sábados o a los días de “fiesta”, sino a una obra de las veinticuatro horas del día los 365 días del año.
La Renuncia es, por tanto, un acto Jubiloso, un acto liberador, que aporta genuina Libertad al que la aplica así como al que entra en Presencia con él. Porque la Presencia es la más “contagiosa” de las Libertades (única libertad genuina, en realidad)
No es que el Cristiano se manifieste como austero porque es un asceta sufriente, sino porque no le hace falta más. Porque no es un esclavo atado a las veleidades de los deseos descontrolados, se ha entrenado –y se entrena- en la justa saciedad, por lo que, en general, por muy “pobre” que parezca en términos mundanos casi siempre le sobra para repartir con su prójimo, y en lo que más abunda es en obras y palabras de confortamiento, aliento y apoyo para su prójimo, que, en definitiva, no es más que la extensión de su propio cuerpo.
Creer que somos lo que en realidad no somos ni nunca fuimos. A saber, hijos de sangre y carne, “fulano de tal”, “pariente de”, “hijo de fulano y sutana”, etc. etc.
Nunca fuimos tales, y la única Salvación definitiva y Total, radica en reconocer lo que verdaderamente
Somos:
Somos:
Hijos de Dios a Imagen y Semejanza.
Y solamente de esta Percepción surgen la verdadera Felicidad, y con ella todos los “milagros”.
Todos estos, que están “viendo” y aún más, deseando imponer la imagen falsa del Hombre son aquellos acerca de los cuales Jesucristo se refirió cuando dijo:
¿Cómo explican entonces esta frase de Jesucristo?:
Lo que se exige de nosotros nos ni poco ni mucho, sino la Justa Medida de lo que Verdaderamente Somos.
Intencionalidad y Gracia.
Gracia es el Amor Divino en permanente Acción.
Intencionalidad es la Disposición de la Consciencia a permitir que la Gracia se manifieste.
Intencionalidad es la Disposición de la Consciencia a permitir que la Gracia se manifieste.
Adán y Eva son del Mundo.
Los Hijos de Dios son del Cristo, esto es, del Reino de los Cielos.
El Reino de los Cielos no es del mundo y el mundo no tiene parte en el Reino de los Cielos.
El Reino de los Cielos es el Reino del Cristo. Y es menester comprender que, a todos los fines prácticos, Cristo representa la Actividad de la Verdad en la Consciencia.
No dice: “la verdad os hará libres”, sino que primero hay que Conocerla, y quien la conoce, esto es, quien Lo Conoce, es Libre. ¿Libre de qué? Libre de las cadenas del mundo, libre del “estado-mundo”, de la “percepción-mundo”, esto es , de la “conciencia adámica”.
El reino del mundo.
El reino del tiempo.
El Es el Reino de los Cielos, que no transcurre en el tiempo.
Por tanto, no aceptéis nada menos de lo que sois.
Somos Hijos de la Luz y la única Luz del mundo que es Tinieblas.
Quien ha Realizado sólo contempla Amor y Unidad por todas partes.
Y la más Profunda Paz. Una Paz que le mundo no conoce ni puede conocer, porque no es de este mundo, sino del Reino de los Cielos, que Está en Nosotros cuando dejamos de ejercer resistencia a la Verdad –que es el Cristo- e instantáneamente somos liberados de la falsa percepción, de la ignorancia del “estado de conciencia-mundo”.
Y la más Profunda Paz. Una Paz que le mundo no conoce ni puede conocer, porque no es de este mundo, sino del Reino de los Cielos, que Está en Nosotros cuando dejamos de ejercer resistencia a la Verdad –que es el Cristo- e instantáneamente somos liberados de la falsa percepción, de la ignorancia del “estado de conciencia-mundo”.
La Verdad nos libera de la falsa percepción, de la falsa mirada.
Eso es el mundo.
Esa es la obra del Demiurgo.
Hay que comprender con claridad meridiana cual es la situación de la Época (que no es más que la condensación colectiva de un particular estado de consciencia)
Comprender sin lugar a dudas con qué estamos lidiando verdaderamente, y no confundir la naturaleza del Enemigo creyendo que estamos luchando con hombres o con hijos de hombres ni con las obras de los hombres:
Y en el convencimiento de nuestra Unidad total y eterna con lo Real:
En Walden-Patmos, a los siete días del mes de abril del 2011 del falso calendario.
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