Thursday, October 8, 2015

La situación actual

La Situación Actual
Tenemos la obligación ineludible de Ejercer Consciencia.
Esa es la finalidad biológica esencial de "lo Humano".
En lugar de ese "oficio de Hombre", tenemos lo que la sociedad capitalista avanzada necesita para su proyecto de "hombre-mercancía.
Las universidades forman" especialistas, gente que, parafraseando a Konrad Lorenz, saben cada vez más acerca de cada vez menos, terminando sabiéndolo casi todo de prácticamente casi nada.
El hecho de que muchas de las revoluciones del Siglo XX hayan "fracasado", no implica que los valores que las motivaban estén obsoletos.
Muy por el contrario, esos valores de un Humanismo tanto Inmanente como Trascendente, resultan indispensables si es que aspiramos a un futuro posible.
Así como la función crea al órgano, en el ser humano se crea aquello en lo que se pone la Atención.
Los valores, como las semillas, han de plantarse y atenderse de acuerdo con las necesidades inherentes a su crecimiento. Hay que abonarlos con las ideas adecuadas, cuidarlos de las pestes que los degradan, protegerlos de las intemperies del alma que se ciernen hoy, más que nunca, sobre los ateridos cuerpos y almas de una humanidad éticamente desvalida que ha perdido su Sentido, arrastrada por el impulso rapaz de falsos líderes, que como el ciego del cuento arrean a los que han decidido ser convertidos en manada, hacia el próximo abismo que, no hay que ser visionario, está cada día más presente, no ya como algo que "va a venir" sino como algo que YA SE HA INSTALADO produciendo la devastación creciente de la interioridad de los hombres.
Todo lo que se haga tiene que salir de la impronta de la Consciencia, porque eso es lo único que tiene el poder Transformativo.
Y sin transformación, hay mera repetición.
Y si hay sólo repetición, sólo podremos ahondar aún más en el barro.
Y no estamos aqui para Eso.
De nosotros depende ELEGIR la actitud a seguir.
Nosotros creamos el mundo.
Manuel Gerardo Monasterio

Wednesday, October 7, 2015

La Traición de los intelectuales por anuel Gerardo Monasterio (2005)

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<span class="negrita">Publicado por primera vez en Foro Planetario el </span> 12 / 12 / 2005 (se vuelve  a publicar por cuanto permanece tristemente vigente)<br />
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Hace muchos años Julien Benda escribio una obra titulada “La  traición de los intelectuales”. Difícilmente podría tener más vigencia  ese título, hoy, en América latina, donde la clase intelectual se  encuentra en  buena parte entregada al ocio y a la ejemplar trivialidad,  viviendo a sueldo de los estados –corruptos casi por definición-,  disfrutando de cuanta prebenda les caiga en mano y evitando de todas las  maneras posibles cualquier gesto, o palabra, o movimiento que pudiera  ser confundido de alguna manera con un reflejo de actividad mental al  servicio de algo más que no sea la satisfacción de su vanidad personal o  su seguridad económica, conseguido todo ello a expensas del  soslayamiento constante de los temas verdaderamente esenciales de los  aplastados pueblos que malviven por estas latitudes. La gran mayoría de  quienes no encajan en esta vulgar nómina de proxenetas de la explotación  y la mentira, se encuentran ya sea bajo tierra, o  casi a medio  enterrar, bajo el polvo apabullante de la indiferencia y el silencio.  Voces clamantes en el desierto de las almas que yacen a su vez bajo el  ambiguo yugo del consumismo voraz que el capitalismo avanzando ha  impuesto sobre el planeta con fuerza de ley. Bajo lemas ridículos  lanzados como  tablas mosaicas sobre las devastadas mentalidades  contemporáneas, marcha la sociedad posmoderna, vaciada de interioridad,  bailando al son de la musiquilla ESENCIALMENTE enclenque, pero  hipnótica, de los Fukuyama, los Sorman, los deconstructivistas,  pseudo-foucaultianos –Foucault era algo más que eso- nihilistas a la  violeta – que harían palidecer a Bakunin- y cuanto descerebrado anda  suelto...Con el gracioso agravante de que la mayoría de los  descerebrados han sido soltados, como una manada de vacas  -o una recua  de cerdos- en medio de los congresos, los senados y los ministerios  públicos. Más que la nave de los locos, es esta la nave de los imbéciles  que, desgraciadamente, no va a la deriva, sino que lleva rumbo puesto a  la disolución del último vestigio de  pensamiento racional y coherente,  ya que no sólo “Dios ha muerto”, sino que se ha descubierto que el  hombre también ha fallecido, y ahora sólo quedan los fantasmas, danzando  en medio de las ruinas neurológicas de unas sociedades que parecen  haberse confabulado para aniquilar, progresivamente, todo resto de  actividad organizada de la corteza cerebral. El cerebro reptiliano  manda, con destellos de una región límbica modificada por el bombardeo  de ansiolíticos y antidepresivos repartidos como caramelos por una clase  médica también entregada – hace ya mucho tiempo- a las exigencias de  los laboratorios y las corporaciones transnacionales. Benzodiazepinas e  inhibidores de la recaptación de serotonina ocupan hoy el lugar de la  introspección, la contemplación, la meditación y la autoobservación, en  medio de la pereza colectiva, del sueño eterno de un homo sapiens que no  sapiens, sino que “dormis”...Y el homo-dormis domina la tierra,  mientras esta se incendia bajo el fuego de los deshechos químicos, la  polución generalizada y la cultura del despilfarro elevada al rango de  dogma religioso.<br />
La agonía del hombre medianamente despierto en medio de este pabellón de  ciegos, sordos y mudos es un suplicio de Tántalo que desafía, por  momentos, la mas frondosa imaginación.<br />
La creciente marea de suicidas –niños,hombres y mujeres- es resultado  consubstancial de este sistema abominable que con mano de hierro aprieta  las consciencias, que ya no encuentran otra salida para comunicarse que  hacerlo de esa manera horrorosa y terminal.<br />
Y se autoinmolan, en medio del ruidoso silencio que puebla la masacrada  mentalidad de los restos fósiles de una humanidad... que aún respira. Y  todavía nos es dado escuchar a los que proclaman el  2012, como año del  fin, y quien sabe, de un nuevo Principio. <b>Quizás esperan una catástrofe  más “llamativa” que este Cataclismo de la consciencia que ya se ha  abatido sobre la humanidad desde mucho antes.

Tuesday, August 18, 2015

Investigando al hombre: o desarmando al muñequito cósmico (2007)


Broken man



Estudiar al hombre “normal” jamás ha aportado nada relevante. Es como intentar sacar información dialogando con una piedra. La prueba la tenemos en que todos los que han logrado sacarle alguna información al homínido “sospechoso”, lo han conseguido observando e investigando al llamado “espécimen patológico”: enfermos mentales, desviados, monstruos, esperpentos y ejemplares fallados.
En mis "Cuadernos de Antroposíntesis", hace muchos años, describí este proceso de investigación como “La alegoría del muñeco o juguete roto”.



Supongamos que tenemos un muñequito mecánico, un hermoso y sofisticado juguete que hace un montón de cositas irrelevantes pero entretenidas. Y no sabemos como diablos funciona. La curiosidad nos supera. ¿Y qué hacemos entonces? Lo abrimos, y un poco, lo rompemos, para lograr tal objetivo. Es lo que suelen hacer las criaturas inquietas con sus juguetes interesantes.



Y ya tenemos lo que llamo el muñeco roto.

Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Wilhelm Reich, Alfred Korzybski, Gregory Bateson, Ronald Laing, e incluso Foucault, tienen algo en común al respecto: sus hallazgos más fecundos fueron realizados observando a personas llamadas “patológicas. El espécimen de excepción para este tipo de investigaciones es, sin duda, el esquizofrénico. Lo que podríamos llamar un “juguete bien roto”, es decir, no un juguete “un poquito abierto” como el neurótico, sino un juguete cuyo mecanismo está todo a la vista. El individuo llamado “normal” es un artilugio compacto, una unidad sellada. Su mecanicidad se manifiesta imperturbable a todos los fines de una investigación fecunda en datos que sean relevantes para averiguar qué es exactamente lo que bulle debajo de toda esa aparente nanidad automatizada.

El individuo llamado “normal” no es una amenaza ni un peligro para el estado...ni para los dioses.

Pero un Hölderlin, un Lautremont, un Artaud, con los tendones y las arterias mentales a la vista, son algo completamente diferente. O incluso un asesino aberrante como Pierre Riviere, en cuya investigación se ufana mi calvo amigo Foucault, que fue algo más que un brillante expositor filosófico, y que, como he dicho más de una vez , rozó de manera inquietante diversos bordes del círculo donde los hombres nos encontramos, y no casualmente, atrapados.

El “loco”, el “anormal” el “monstruo”, está mostrando impúdicamente las desnudeces del abismo que se oculta en todos nosotros. Quizás nuestro abismo original y originario.

Pero el problema investigativo que se plantea, es que un individuo más o menos “normal” no puede sacar gran cosa de la observación de esas “impudicias” que quiebran salvajemente el flujo mecánico de la normalidad. Para lograr que el panorama a la vista no sea más que una piezas desparramadas aquí y allá, interesantes y llamativas quizás, pero vistas como incomprensibles o inútiles; para que el escenario adquiera un significado orgánico y conducente, el investigador a su vez tiene que “abrirse” un poco él mismo, es decir, romperse él mismo como juguete. Porque los elementos que le darán la capacidad de comprender lo que está pasando en el interior del “juguete roto” están disponibles para él, unicamente en la medida en que él también los observe desde la perspectiva de “juguete abierto o roto”. Los riesgos que esto implica son la explicación de que halla tan poca información. ¿Cuántos investigadores están dispuestos a emprender semejante proceso de - en cierta manera- auto-destrucción?

Alan Watts emprenderá esa tarea a través del LSD o la mescalina. Terence McKenna lo hará utilizando el “abrelatas” de la psilocibina, útil herramienta que encontrará escondida en la Stropharia, los honguitos a los que era tan afecto.

¿Producen las mescalina, el LSD, el DMT o la psilocibina alucinaciones realmente? ¿O acaso gatillan receptores peptídicos que sacan a luz información que se encuentra en realidad en el propio cerebro, en el propio sistema nervioso, en el propio cuerpo que esconde misterios tremendos y anonadantes?

En la glosolalia de la psicosis o en las visiones producidas por efecto de los psicotrópicos “enteógenos”, puede haber más fecundidad de datos explicativos que en las meras descripciones topológicas a las que inevitablemente se ve reducida la “ciencia normal”.

Y también en las aberraciones de los asesinos seriales, de los sadomasoquistas extremos, y por qué no, incluso asimismo en las experiencias tenidas como místicas de muchos de los “santos” que gozaban sufriendo porque SENTIAN que eso era lo que Dios quería –¿y necesitaba?-de ellos, podemos encontrar vislumbres inquietantes acerca de nuestro verdadero origen.

Compartimos el 97% del ADN con los gorilas. El otro 3% no llama la atención de los “científicos” como para comenzar a especular uniendo todos la ENORME cantidad de evidencia repartida a través de la historia, los textos religiosos, las alegorías, mitologías y experiencias cotidianas. Siguen hablando todavía del eslabón perdido, cuando lo que han perdido –en realidad no lo han tenido nunca- es el hilo de Ariadna que conduciría rápidamente a algunas realidades que, seguramente, acabarían rápidamente con la “normalidad” de la mayoría de la gente.

Finalmente, lo que comienza a salir a la luz, ya de manera inevitable, es que nosotros somos el Golem.



Der Golem, Escultura de
Eskorte fragile

y

Poster de la antigua película alemana
"Der Golem"





Manuel Gerardo Monasterio
Ciudad de Buenos Aires,
Jardines de Pometeo,
1 de Septiembre de 2007






Tuesday, April 7, 2015

Cristianismo Radical

Esto lo publiqué en nuestro sitio www.foroplanetario.com.ar en Marzo de 2006.Luego lo volví a publicar en mi Blog "Tristario", en el 2010 y el 2012. pero creo que viene bien repetirlo de vez en cuando.


“Debemos convertirnos en el cambio que deseamos ver”
Gandhi



Si tuviera que definir hoy, de manera suscinta el Cristianismo Radical, diría que es la militancia del Amor.
Y digo “hoy”, porque esta definición está sujeta a la necesidad de los tiempos.
Desde ya que el Amor está más allá de categorizaciones tales como “militancia”, pero la índole convivencial de la época obliga a relativizar de manera creativa.
No basta una “bondad” nominal que se limite a una pasividad hedonista, hay que ser-estar activos en el bien. Y entendiendo la dificultad humana de poder distinguir fehacientemente lo que es verdaderamente bueno de lo que es verdaderamente malo, voy a definir asimismo lo que entiendo por “ser activo en el bien” dentro del contexto específico al que me refiero. Es, simplemente, estar atento a las necesidades del otro.
Manuel Gerardo Monasterio


“Si no encuentras a Dios en la próxima persona a la que ves, no tiene sentido que lo busques en ningún otro sitio”

Gandhi



El Cristianismo original, como toda actividad adulta de la consciencia, es una práctica de Renuncia. Resulta absurdo, por lo tanto, pretender conciliar el capitalismo con la práctica evangélica, ya que son antinómicos por definición. Una es la Entrega en el amor y en la renuncia al yo, mientras que el otro es el despojamiento del prójimo para el usufructo personal. Que haya que volver a decirlo una y otra vez no hace más que enfatizar el estado de pauperización, no ya espiritual, sino psicológica, de la humanidad contemporánea.

Manuel Gerardo Monasterio




“¿Qué pienso de la civilización occidental? Que sería una buena idea.”

Gandhi




El Cristianismo Radical debe ser militante porque el consumismo capitalista lo es en un sentido diametralmente opuesto. El “evangelio” del consumismo se impone con fuerza de ley mediante todos los poderes tecnológicos de la sociedad establecida. El orden capitalista tecnocrático propone como normas de vida cotidiana, entre otras:

1- La búsqueda indiscriminada de la propia satisfacción personal hasta los límites que la “legalidad” permita –establecida esta según los cánones del mismo sistema con todos los artilugios siempre al servicio del más astuto-

2- Ver en el prójimo, esencialmente, un objeto de satisfacción para la propia codicia a ser explotado mediante toda forma disponible de sugestión, manipulación o propaganda

3- La manipulación psicológica colectiva mediante palabras “mágicas” como “libertad” o “democracia”, aunque estas se encuentren muchas veces vaciadas de significado y sean en realidad el vehículo para una mejor y más sutil explotación del prójimo

4- La creciente manipulación infantil para convertir al hombre desde la edad más temprana posible en un objeto más al servicio de las necesidades de la codicia consumista

5- La depauperación creciente de la propia capacidad de autogestión mediante toda suerte de organizaciones políticas y la mal llamada “salud pública”, que cada vez hacen al hombre más ignorante y más dependiente de estructuras burocráticas sin alma en las que todos terminamos convertidos en inermes engranajes

6- La destrucción del pudor y de la intimidad erótica en aras de la promoción de una pornografía sin límites a la hora de alentar una imagen del hombre y la mujer como meros objetos de satisfacción genital o comercial sin necesidad de intermediación alguna del afecto o del amor

Todo ello difundido, impuesto y publicitado en nombre de la “libertad” y de la “democracia”, con la evidente intención de tachar de “antidemocrático”,
“totalitario” o “fascista” a cualquiera que pretenda poner en tela de juicio las bondades de semejante sistema de vida.

Ante tamaño despropósito de aspiraciones globales, ¿puede hablarse de un verdadero cristianismo que se permita la blandura de no actuar de manera militante?

Y no hablo de moral, sino de Presencia.
Y no hablo de teoría, sino de Praxis.
Y utilizo esta última palabra tan cara para los intelectuales marxistas con toda la intención, ya que estoy entre los que creen, como propuso el gran Jacques Maritain, que “el marxismo es la última herejía del cristianismo”. Y desde ya considero que el marxismo, como moral, es muchísimo más cercano al cristianismo, como moral, de lo que jamás podrá serlo el capitalismo, tanto en sus formas primitivas como en las más avanzadas.

Manuel Gerardo Monasterio




“Hay siete pecados en el mundo: la riqueza sin trabajo; el placer sin consciencia; el conocimiento sin carácter; el comercio sin moralidad; la ciencia sin humanidad; la devoción sin sacrificio y la política sin principios”

Gandhi



La práctica original del cristianismo está indisolublemente unida a la solidaridad. La práctica de la compasión en la convivencia cotidiana representa el núcleo del ser-cristiano, no el mero ritual o el fariseismo , puntualmente abominados por Jesucristo.

Sin compasión no hay cristianismo.
Sin solidaridad no hay cristianismo.
Sin Renuncia no hay cristianismo.

Ser Hombre, es difícil.
Ser Cristiano, es difícil.
“Fácil”, es despeñarse por un precipicio como animales embotados.

Amor, es la armonía convivencial con las necesidades del devenir psicobiológico del prójimo.

Y esto es Cristianismo Radical.


Manuel Gerardo Monasterio


Buenos Aires,14 de Marzo de 2006

Saturday, March 14, 2015

Nuestra Propuesta

“En lugar de mirar la pantalla, lo que quiero hacer es darme vuelta y mirar hacia el otro lado. Cuando miramos hacia el otro lado lo que vemos es un pequeño agujero en lo alto de la pared con algo de luz saliendo de él. Allí es adonde quiero ir. Quiero robar la llave de la recámara del proyeccionista, y cuando todos se hayan ido a casa, deseo irrumpir allí.”
 Jacques Vallee “

¿Cómo llego a ser lo que realmente soy? ¿Por qué sufro siendo lo que soy?”
Friederich Nietzsche

 “El hombre es un ser anfibio que vive en la tierra deseando volar.” Lord Byron

 Tres frases.
 Un científico, un filósofo, un poeta.
En estas tres frases se oculta la motivación de una búsqueda y una investigación personal que lleva ya más de cincuenta años.

 Cuando estoy de talante humorístico (por cierto, muy a menudo) suelo espetarle a mi circunstancial interlocutor: “¿Conoce usted al creador del Psicoanálisis? Cuando me contesta “Freud”, le digo, para su estupor, “¡Se ha equivocado usted en 2400 años! Y a renglón seguido le cito la frase del “descubridor” original del psicoanálisis, un genial filósofo griego de cuya obra solo se han preservado apenas fragmentos, Heráclito, que escribió la descomunal frase:
“La Naturaleza de las cosas reside en ocultarse a si mismas.”
 Esta es la clave de todo el misterio y el conflicto de la vida familiar humana, punto de partida de toda Biodescodificación en general y de la Biodescodificación genealógica en particular.

El Génesis bíblico describe esto de una manera similar y muy diferente a un tiempo.

 “Humano soy, nada de lo humano me es ajeno”
Terencio

 Cuando estudiamos el Antiguo Testamento, descubrimos sin mucho esfuerzo, que nuestras raíces ancestrales están plagadas de crímenes, homicidios, estafas, despojos, incestos, abusos y adulterios. En mayor o menor medida todo esto se encuentra, admítase o no, en algún lugar de todo árbol familiar. De allí, la vergüenza, y el ocultamiento que la vergüenza promueve, y las historias falsas, los relatos familiares mitológicos (o más bien mitómanos) que la vergüenza sugiere y que nuestros ancestros nos transmiten, sea explícitamente, o incluso más a menudo, a través de pobladísimos Silencios.

 “Conoceréis la Verdad y os hará libres”, dice el Sublime Galileo, por inferencia también proclama que la Mentira nos mantiene esclavos.

 Lo que podemos aportar nosotros desde el lugar en el que operamos, es Perspectiva.
 Perspectiva para comprender y gestionar lo que ocurre y lo que Viene.
 La humanidad se encuentra en un punto bisagra de su evolución como especie.

Tenemos que Aclarar perentoriamente lo personal para poder resistir, comprender y gestionar los tremendos cambios que se nos avecinan como especie.
 Tremendos cambios que ya están aquí, y que la mayoría de la humanidad (entretenida, confundida y perturbada por la manipulación colectiva y la equívoca y para nada casual presión de las exigencias cotidianas) no alcanza, no digamos a percibir, ni siquiera a imaginar.

 La “Curación” que propone nuestra disciplina es Radical y Definitiva.
 No se trata de remendar y acomodar el desorden, sino de Aprender a Mirar desde la Perspectiva Real.

 Cuando un piloto encuentra turbulencias, el procedimiento para liberarse de ellas es…ascender más alto. Para comprender y gestionar lo que nos ocurre tenemos que modificar la Perspectiva de la Mirada.

Tenemos que Elevarnos. Tenemos que ir hacia Arriba y hacia Adentro.
 Eso es Biodescodificación Genealógica.

 Manuel Gerardo Monasterio 11.02, 14 de Marzo de 2015

Recuperar la Percepción de Lo Sagrado

"El intelecto tiene tanto derecho de conocer la verdad como el hocico de un cerdo"
H.G.Wells

 En 1978, un gran investigador y médico psiquiatra, hoy semi-olvidado, el Dr. Arthur Guirdham, escribía:" La contradicción más flagrante se da en psiquiatría, donde logramos la casi imposible pirueta mental de estudiar psicología con la "psyche" ausente".(The psyche in Medicine, Arthur Guirdham,Neville Spearman, 1978)
Tenemos que volver al Alma, que es esa "Psyche" ausente en la medicina moderna.
Sin la visión del alma queda el intelecto solamente, el intelecto en cueros, como un pobre mono ciego, sordo y mudo, que pretende describir lo que percibe fragmentariamente con una soberbia relativamente proporcional a su incapacidad de aprehender la totalidad avasallante que desborda sus evidentes limitaciones.

Si no supiéramos lo que Verdaderamente está pasando en estos tiempos, nos sorprenderíamos de ver al hombre en pleno Siglo XXI tanteando oscuridades con instrumentos de tiniebla para describir y hablar de cosas que no entiende en absoluto. Y el primer signo de esa ignorancia primordial, es la absurda precisión con la que una buena parte de la ciencia moderna, llegando a los límites de la fragmentación y el reduccionismo, "sabe cada vez mucho más de cada vez mucho menos".

 El Alma es reticente al escrutinio de la disección "necroscópica" del intelecto.
 No admite tal enfoque, y se rebela con todos sus recursos, tornándose cada vez más elusiva al análisis conceptual.
 Mientras tanto, los psiquiatras medican y los psicólogos interpretan.
Y los pacientes continúan tanteando-y sufriendo- entre las sombras como ciegos "guiados" por otros sendos ciegos...
No hay posibilidad de acercarse al Misterio del Alma sin la Actitud de Lo Sagrado.
Y Lo Sagrado exige escucha humilde y mirada contemplativa.
Recién ahí, y a su ritmo impredecible, el Alma nos muestra sus secretos y nos damos cuenta de que casi todos nuestros análisis y conjeturas estaban equivocados.
Eso es lo que falta en el mundo actual, la disposición Sagrada.
Que es lo único que nos hace falta desarrollar.

 Manuel Gerardo Monasterio Jardines de Prometeo, a las 10.25 del 11 de Marzo de 2015

Thursday, March 5, 2015

Biodescodificación Genealógica yAntroposíntesis

El problema crucial de todo lo relacionado con el hombre –y en particular las disciplinas socio-antropológicas y la medicina- pasa por el eje central de la pregunta básica y fundacional: Qué es el Hombre? Más allá de las dificultades que se encuentren en la búsqueda de esta respuesta, mal puede dedicarse alguien a la Salud con idoneidad si jamás se ha formulado –seria y concienzudamente- esta pregunta esencial. Luego de cuarenta años de investigar este tema, llegué tempranamente al universal descubrimiento de la imposibilidad de definir las “esencias” por el método de afirmación directa, lo que nos conduce a la clásica negación filosófica magistralmente sintetizada en el “Neti-Neti” (literalmente: “Esto No-Esto no”) de la Vedanta, es decir, que a la Verdad se accede percibiendo lo que no es. Ya el genial creador de la Semántica General, Alfred Korzybski, en su refutación del aristotelismo clásico había planteado de manera tajante “Cualquier cosa que puedas decir acerca de algo: No lo Es!” Comenzaré pues, intentando desmitificar algunos conceptos profundamente arraigados en la mentalidad colectiva y en el razonamiento fragmentado –y por ende falaz-de no pocos investigadores, con respeto a lo que se considera del hombre. *Primer axioma a refutar: “Somos individuos”. Nada más natural que referirse a la gente en general y a cada persona en particular como “individuo”…Y nada más falaz. La misma etimología de la palabra nos conducirá –como casi siempre- a la dilucidación de esta cuestión. Individuo viene del latín “individuus”, literalmente “que no puede ser dividido”. Esta idea proviene de la clásica confusión entre lo absoluto y lo relativo, y procede, posiblemente, de la visión platónica y neo-platónica que ha plagado los últimos dos mil años del pensamiento humano. No son lo mismo “Ser” que “persona”, individuo idealmente se refiere al “Ser”, pero cuando hablamos de lo humano, hablamos de personas, del complejo somato-psíquico al que se asocio con humano. Y fíjense que me abstengo muy a propósito de no caer en la falacia elemental y universal de decir “ser humano”. Y para explicar esto debemos otra vez volver al inefable Conde Korsybski –ingeniero por profesión y filósofo por vocación- que nos previno severamente de cuidarnos del utilizar el verbo “ser” en nuestro lenguaje. El Ser no posee atributos definibles ni términos agregables. No existen, a pesar de lo que la gente insiste en ello, “seres malvados” o “seres buenos”, existen personas que aparecen como comportándose de manera malvada o haciéndolo de manera amable. Como certeramente explica Korzybski, no tenemos acceso al conocimiento directo de la verdad. El único acceso directo que tenemos es, mal que nos pese, a nuestras percepciones y creencias, ya que el conocimiento humano del mundo está limitado –y por tanto enmarcado- por nuestro sistema nervioso y la estructura de del lenguaje. La frase más popular de Korzybski es sin duda “el mapa no es el territorio” (muy citada, entre otros, por los creadores de la PNL, Bandler y Grinder). Los humanos tendemos a confundir nuestras representaciones de la Realidad con la Realidad misma. Por eso en Antroposíntesis, todas nuestras explicaciones se encuadran religiosamente dentro de lo que he acuñado como MCO, literalmente, Modelos Conceptuales Operativos. En Antroposíntesis nuestras definiciones no son más que instrumentos temporales y aleatorios, que sirven como meros parámetros orientativos para la acción, pero que de ninguna forma pretenden ser axiomas definitivos de nada y están sujetos a constante revisión de acuerdo a las modificaciones y ampliaciones de nuestra percepción. Y esta última frase nos lleva naturalmente a nuestra definición de “hombre”. En Antroposíntesis no consideramos al hombre ni como individuo, ni como individual, por tanto no le consideramos como unidad separada, ni como estructura terminada, para nosotros el hombre es PROCESO. Es Proceso Operativo dentro de un programa cósmico de dimensión inefable. Y lo que llamamos “humano” en el sentido de complejo psicosomático es una interfase de conexión con ese Programa Cósmico y Global, de manera semejante a una Terminal “boba”de ordenador conectada a una red global, a la que,en el caso al que nos estamos refiriendo, llamamos CONSCIENCIA. Lo que llamamos humano, por tanto, es Proceso de Consciencia, que aparece por las limitaciones del sistema nervioso y de la neuroprogramación genética como una persona con entidad propia y separada. En Antroposíntesis no consideramos que haya entidad propia y separada. No consideramos por lo tanto que haya nada semejante a nacimiento o muerte de lo que el Hombre es en tanto Realidad como Proceso de Consciencia. Lo que parece nacer y morir no es más que el complejo psicosomático, como la CPU de un viejo ordenador que es desechado por un modelo nuevo. El proceso informático no termina cuando usted cambia su viejo ordenador, sino que sigue allí, listo para que usted vuelva a conectarse una vez que haya adquirido su nueva interfase en la forma de un nuevo ordenador. Si prestamos adecuada atención a la etimología del lenguaje entendemos rápidamente-y lo podríamos entender desde bien antiguo ya que viene de los Greco-Latinos- que “persona” viene de “per-sonare” para resonar, para sonar mejor, refiriéndose a la máscara que utilizaban los actores de los anfiteatros al aire libre del drama y la comedia antiguos, que usaban estas máscaras para representar a sus diversos personajes y también para que su vez se escuchara mejor al aire libre actuando como caja de resonancia. El vocablo “persona” representaba la máscara utilizada por un personaje teatral. Los latinos tomaron la palabra del etrusco, “phersu”, y estos del griego “prospora”, literalmente máscara, que viene de “pros” que significa delante, y de “opos” que significara cara o rostro. Es decir, que la persona o personalidad es simplemente un instrumento para manifestar la expresión de lo que subyace usualmente oculto tras dicha máscara. La naturaleza operativa del hombre se encuentra esbozada en todas la tradiciones religiosas, de Oriente a Occidente. En India nos hablan de la “Trimurti” (Brama, Vishnu y Shiva) y en el Cristianismo, de la Sagrada Trinidad. Por supuesto que están expresando conceptos Universales y Macrocósmicos, pero por analogía también nos explican la estructura de lo humano. En la visión Huna (antigua tradición Hawaiana que se supone procede de Africa y es remanente de la cultura original que nutrió a los Egipcios) también se expresa esta trinidad, aunque ya de manera más directa refiriéndose especificamente al hombre, que es para ellos una entidad tripartita manifestándose como Una. Ellos hablan de “Unihipili”, “Uhane” y “Aumakua” traducidos o presentados de alguna manera por el re-descubridor de Huna en Occidente, Max Freedom Long, como “yo inferior”, “yo medio” y “Yo Superior”. Tuve la Gracia de poder introducir en Argentina la obra de Max Freedom Long en 1979, y el primer esbozo de la Antroposíntesis surge de este conocimiento. Muchos conocerán el Hoponopono, que es una técnica que procede directamente de la Tradición Huna. Para que el amable lector pueda interpretar el material que iremos publicando periódicamente, debo ya mencionar que en Antroposíntesis hemos rediseñado los vocablos de Huna de la siguiente manera: “Mamífero”, “Programador” y “Metaprogramador”. El mamífero representa la sede de lo que entendemos como puramente biológico (o “cuerpo”) el programador es lo que solemos ver como quien habla o escribe en este momento, relacionado con lo psicolingüistico )o “Alma”) y el Metaprogramador representa lo Cósmico, la “Consciencia en nosotros” (o “Espíritu”). Para ofrecer una analogía que pueda resultar más comprensible al lector, podemos hablar de Subconsciencia, Consciencia y Superconsciencia. Observen que no utilizo –y jamás me verán utilizar-el término “inconsciente”. Personalmente no considero que exista tal cosa, y esto distingue a la Antroposíntesis tanto de la Biodescodificación original de Christian Fleche, como de la Psicosomática Clínica y Humanista de Salomón Sellam (cuya obra y labor respeto y sigo con mucha atención) como de la compilación realizada por Enric Corbera. Debo incluso agregar que he utilizado “subconsciente” sólo para que el lector pueda asociar mejor los conceptos de acuerdo a lo que usualmente se maneja en psicología durante los últimos cien años. Pero tampoco suele ser el término que utilizo para ello. En Antroposíntesis no hablamos de “inconsciente” porque consideramos que TODO ES CONSCIENCIA. Dirá el lector “y para qué sirve, pues, este juego de palabras?” Y puedo responderle que lejos de resultar un juego se trata sin embargo de un tema muy serio, ya que la utilización del vocablo “inconsciente”- con lo que implica a partir de los escritos de Freud y todos los que lo han copiado posteriormente-pone al hombre en una situación de gran precariedad, ya que pareciera que somos marionetas inermes frente a fuerzas psíquicas y biológicas que nos resultan inaccesibles e imposibles de predecir, prevenir o gestionar. Y en Antroposíntesis no creemos nada de eso. Mi formación profesional en estos temas proviene de la neurobiología y de la medicina psicosomática original, que es predominante y esencialmente BIOLÓGICA. Para quienquiera que tenga esta formación, resulta evidente –y hasta trivial- que lo que se interpreta como “inconsciente”, es sencillamente lo que procede del Sistema Nervioso Autónomo, y de la compleja urdimbre que de él procede, con toda su gama de programaciones y reprogramaciones neuroquímicas, huellas o senderos mnémicos neuronales y memorias celulares preprogramadas, programadas y posprogramadas. Por lo tanto, en Antroposíntesis no hablamos de “inconsciente”, sino de AUTOMATICO. Lo automático, por propia definición, está condicionado para manifestarse mecánicamente sin solución de continuidad. Donde Enric Corbera dice “Nos enfermamos inconcientemente y nos curamos inconcientemente” yo digo “Nos enfermamos automáticamente y nos sanamos automáticamente UNA VEZ QUE REPROGRAMAMOS la información automática que nos ha llevado a lo que percibimos como disfuncionalidad de la enfermedad”. He escrito “lo que percibimos… como disfuncionalidad de la enfermedad”, para continuar con otro concepto que resulta fundamental para comprender las disciplinas de investigación y tratamientos que estamos desarrollando en estas páginas. A los 18 años -siendo estudiante de tercer año de la carrera de Psicología- y leyendo las teorías de Spencer –pensador a quien siempre he tenido en muy alta estima- inmediatamente me surgió un concepto que modeló todos mis estudios posteriores. Escribía Spencer, que “todo organismo, frente a una agresión o conflicto en su medio ambiente, tiene tres posibilidades: adaptarse, migrar o morir”. La frase que espontáneamente apareció en mi mente fue…”o enfermar”. Y no es que Spencer estuviese equivocado, sino que simplemente no incluyó de manera explícita a la enfermedad dentro de la primera posibilidad, es decir, que la enfermedad –y para quien estudia la resiliencia de lo biológico, cómo podría no ser así- no deja de ser una respuesta adaptativa del organismo, que a veces no puede o no sabe o no entiende cómo migrar o adaptarse favorablemente, pero que hará lo que pueda para cumplir con la primera Ley Biológica Universal –la supervivencia- y lo hará todo antes de morir, incluyendo, por supuesto, enfermarse. Porque la enfermedad, primariamente, opera como un mecanismo de alarma, que detiene la marcha del automatismo en que el organismo se encuentre, para obligarlo a hacer algo con respecto a aquello que lo perturba. Esto que parece tan simple, no lo resulta tanto en la existencia cotidiana, ya que la mayoría de los médicos actuales lo ignoran, y si aquellos supuestamente encargados de la “salud”, no lo saben, qué les espera a los legos que consultan, con toda su expectativa y su confianza, a los encargados de estudiar y ayudar a corregir las disfunciones del cuerpo? Para ejemplificar esto último traeré a colación una escena más que habitual en nuestra vida actual. Llega el paciente a la consulta del facultativo, con síntomas de pirosis (ardor) y malestares gástricos y digestivos, que no indican en este caso en particular una enfermedad severa, pero sí que muy perturbadora para el enfermo. En unos pocos minutos se irá el paciente a casa con una receta de píldoras (hoy en día de alguna droga “inhibidora de la bomba de protones”-omeperazol,lanzoprazol,etc.) y quizás (cómo no!) con un psicofármaco agregado ( seguramente alguna de las muy útiles benzodiazepinas, como el clonazepam, el alprazolam, etc.). Porque si bien nuestro hipotético médico del ejemplo no se ha ocupado de investigar el origen o causa de la afección gástrica de su paciente (dentro de lo que se supone que ha de saber, que es la patología clínica) se considera habilitado para suponer a grandes rasgos que hay un componente psicoemocional que ha de ser contemplado… “químicamente”. En una palabra, que no sólo no termina de ocuparse adecuadamente de su función de clínico, sino que además juega al psiquiatra. Porque el grado de confusión es más grande de lo que usualmente se entiende o se supone, y procede de la fragmentación cartesiana del conocimiento, que termina, por supuesto, fragmentando al objeto de investigación y tratamiento, que en este caso es el hombre. Y vamos boyando pendularmente desde el pansomatismo –que lo ve todo como meramente fìsico- al panpsiquismo, que lo entiende todo como psicológico o emocional. Y que esto continúe ocurriendo en pleno Siglo XXI, no es ni más ni menos que una tragedia, ya que se traduce en sufrimientos desatendidos, a los que se suma el efecto iatrogénico de medicamentos no siempre necesarios, en tremendos gastos económicos estatales y en un lamentable desperdicio de recursos y malgasto o pérdida de grandes potenciales humanos. El panorama se torna aún más triste para los que sabemos cuánto hace que ya estamos informados como para que esto no continúe ocurriendo. En 1949 -hace 65 años!- escribía nuestro Gran Maestro el Dr. Juan Rof Carballo acerca de “la dificultad de borrar ese hábito milenario de la mente del hombre occidental que opone ‘psique’ y ‘soma’ como dos entes heterogéneos y en misteriosa interacción”, añadiendo luego “…es extraordinariamente difícil que el médico de nuestros días renuncie, tan pronto oye hablar de patología psicosomática, a la idea de la ‘psicogenia’, cuando la finalidad primordial de la orientación psicosomática de la medicina consiste en la extirpación radical de la palabra ‘psicógeno’ de la literatura médica”. Esto escribía Rof Carballo en su monumental “Patología Psicosomática” de 1949! Los médicos que hoy desprecian la obra del autor de la “Nueva Medicina Alemana”, el Dr.Ryke Geerd Hamer, carecen de la formación intelectual, histórica, antropológica, integral e indispensable que les haría percibir con gran facilidad que los que Hamer plantea no es más que la continuación de un discurso investigativo que comenzó hace ya casi 2500 años con Hipócrates. Y cómo podría uno pretender que hayan estudiado al maestro indiscutible de la medicina psicosomática que fue el español Juan Rof Carballo –sí señor, un eminente médico español del Siglo XX, español, no estadounidense, ni inglés ni francés ni alemán, español y tan nuestro como poco estudiado!- si ni siquiera conocen el pensamiento de Hipócrates! Porque ya en Hipócrates el hombre era TOTALIDAD, y el Maestro Griego tenía muy en cuenta para tratar al paciente no sólo sus síntomas físicos sino también sus conductas, costumbres y hábitos personales. Sabemos –a partir de la natural ampliación de las leyes de Spencer como lo he planteado-que la enfermedad no busca la destrucción ni el deterioro del organismo-sino por el contrario, el retorno a la homeostasis que se ha perdido por la acción de uno o-generalmente-varios agentes de perturbación. El mamífero-sede de lo que suele llamarse “inconsciente”- es puramente biológico, y por lo tanto, reactivo, y por lo tanto AUTOMÁTICO. Los automatismos biológicos son indispensables para el sostenimiento de la vida. La acción conjunta del simpático y del parasimpático que constituyen la base del sistema nervioso autónomo, se encargan de mantener las funciones indispensables de la regulación de la respiración, la temperatura, el flujo sanguíneo, la presión arterial y todo lo demás. Imagínense ustedes si todas estas funciones dependieran de nuestra acción volitiva y consciente? Sería difícil sobrevivir, no digamos unos días, sino apenas unas horas bajo tales condiciones. El mamífero, careciendo de capacidad analítica, recibe y procesa toda la información de manera LITERAL. Los conflictos de patología o enfermedad se producen como resultado de la interrelación entre el mamífero y el programador –para expresarlo sintéticamente, “el aparato psicolingüístico”-. El programador a diferencia del mamífero, posee capacidad analítica, y por tanto discriminatoria, y procesa constantemente información que el mamífero recibe, por así decirlo, “sin filtro”, lo que resulta en datos insuficientes o erróneos, que van a ser siempre evaluados por el mamífero de una manera PURAMENTE BIOLÓGICA, ya que es la única área en la que opera el mamífero. Y es aquí donde los hallazgos y las investigaciones del Dr.Ryke Geerd Hamer adquieren una dimensión trascendental. Hamer descubre que la mayoría de las enfermedades son el resultado de programas de supervivencia ejecutados en el cerebro para satisfacer una necesidad biológica. Una de las falencias fundamentales en la formación de médicos y psicólogos es la insuficiente o incluso nula formación en ETOLOGÍA, el estudio de la conducta animal. Nuestras habilidades culturales y logros instrumentales nos llevan a olvidar nuestra condición animal y puramente biológica, de la que no podemos prescindir de ninguna manera y bajo cualquier condición en tanto entidades corpóreas, visibles y palpables. Es por tanto, el primer impulso biológico el que rige todas nuestras funciones: la Supervivencia. Y dentro de la supervivencia las elementales necesidades de alimento, cobijo, reproducción y protección de los peligros o amenazas medioambientales que se nos presentan. Dentro de estas necesidades biológicas no podemos obviar las de contacto físico y emocional, que no son de ninguna manera predominantemente humanas sino extensivas a todos los animales. El ejemplo más conmovedor de este hecho quizás lo represente el encuentro entre uno de los más eminentes etólogos –el Dr.Konrad Lorenz-con uno de los más célebres investigadores de la conducta infantil humana –el Dr.René Spitz-. Ambos sabios habían realizado estudios con criaturas privadas del contacto primario físico-afectivo materno, Lorenz había trabajado con gansos y Spitz con niños. Cuando cada uno vio las filmaciones del otro, ambos se emocionaron profundamente, ya que la actitud corporal de los bebés humanos y de los gansitos era completamente semejante, así como los trastornos y las disfunciones cerebrales y nerviosas que padecían. En mi continuación de este artículo, ampliaré las teorías de Hamer y explicaré las bases de la Biodescodificación Genealógica en la práctica clínica. Cuando los detractores malinformados o malintencionados-o ambas cosas a un tiempo- critican al Dr. Ryke Geerd Hamer en base a los fracasos terapéuticos del médico alemán, lo hacen citando casos aislados y/o muy mal documentados. Pero además, y fundamentalmente, es esta una estrategia pobre y de muy corto alcance, ya que si juzgáramos a la oncología oficial por los resultados estadísticos a mediano y largo plazo, y por la índole de la calidad de vida que la terapéutica convencional otorga a los pacientes oncológicos tratados por dicha metodología, la crítica que recaería sobre la medicina oficial habría de ser muchísimo más severa que la que le toca al Dr. Hamer. Pero la insidia y la irrespetuosidad extrema con que se juzga al Dr. Hamer, tiene su fundamento en realidad en dos factores esenciales. El primero es que se trata de la confrontación de dos maneras antagónicas de ver la vida en general y al hombre en particular.Estamos aquí ante a la confrontación de dos cosmovisiones dilemáticas. Una se basa en comprender,observar, incentivar y potenciar la innata capacidad autorreguladora, autopoiética y homeostásica del organismo humano. La otra reposa sobre la convicción de que el organismo humano no puede recuperarse sin drásticas intervenciones por parte de una medicina crecientemente tecnológica que utiliza agentes químicos de síntesis con una cantidad variable de efectos colaterales e interacciones iatrógenas. Y es esta última palabra la clave para comprender lo que ocurre con la práctica de la medicina oficial. Recuerdo una frase de mi gran amigo y maestro, el Dr. Samuel Tarnopolsky, eximio maestro de la Reumatología Argentina, que dijo, refiriéndose a su especialidad: “ La reumatología es inevitablemente iatrogénica, quien le tema a eso debe buscarse otra especialidad”. El problema de la actual terapéutica alopática es que la Iatrogenia ha pasado a ser, no sólo algo aceptable, sino que ya ni siquiera se discute. Por otra parte, si el paciente oncológico fallece durante el curso de un tratamiento no alineado con la medicina oficial, la conclusión es : “Ha sido asesinado por la charlatanería curanderil”. Si muere dentro del protocolo oncológico de la medicina oficial la conclusión es: “Se hizo todo lo posible”. La calidad de vida, el respeto a la integridad total del sujeto humano, el nivel de compromiso personal del paciente y la lucidez con la que se confronte con el pasaje inevitable de toda existencia humana, no cuentan en absoluto. Ni el enfoque de la medicina oficial ni el de las terapéuticas alternativas pueden garantizar curación. Mejorías, alivio y eventuales remisiones pueden darse en diversos pacientes independientemente del tratamiento utilizado. Pero el grado de sufrimiento infligido por uno u otro enfoque no tiene punto de comparación. Basta ver el estado físico y mental de un porcentaje enorme de pacientes tratados por la quimioterapia y la radioterapia. Más adelante hablaré de la quimioterapia en particular, pero permitan que pase ahora al segundo factor esencial en esta ecuación de denigración indiscriminada hacia las teorías del Dr. Hamer. Usualmente se habla de las ganancias multimillonarias de las multinacionales farmacéuticas con las drogas quimioterápicas, y sin duda todas esas sustancias sumamente venenosas son además, incréiblemente costosas. Pero hay muchos otros elementos en juego, que pasaré a detallar. Hay una descomunal industria corporativa y académica montada alrededor del cáncer y su investigación: fundaciones, institutos, organismos públicos y privados, miles de investigadores médicos, biólogos moleculares, bioquímicos, miles de personas cuyo sustento depende del sostenimiento de la línea de investigación oficial. A eso hay que sumar los miles de oncólogos clínicos y de profesores universitarios que han formado y sustentan su vida profesional y económica sobre las líneas terapéuticas, educativas y conceptuales que sustentan la terapéutica de la medicina oficial. Y no me refiero sólo a un tema económico, está el costo moral y psicológico de miles de vidas dedicadas a desarrollar una cosmovisión médica que deriva en los conceptos que la medicina oficial mantiene sobre el cáncer y su tratamiento… La comparación de lo que se invierte en gente, dinero y tiempo en investigaciones que siguen el lineamiento oficial, con lo que se invierte en tratamientos biológicos o alternativos, es absurda. Los investigadores independientes deben costear sus estudios con sus propios recursos o los aportes esporádicos de almas caritativas, y mientras la medicina oficial cuenta con millones de conejitos de Indias para probar sus drogas quimioterápicas sin sufrir perjuicio alguno si muchos pacientes padecen sufrimientos y muertes horribles, si se les llega a morir un solo paciente oncológico a los que practican enfoques biológicos alternativos, se arriesgan a perder el ejercicio de la profesión y a ir a la cárcel…Todo lo cual, le ha ocurrido literalmente al Dr. Geerd Ryke Hamer. El Dr.Hamer y su teoría El concepto convencional acerca de la enfermedad es que es algo malo que debe suprimirse. Esta noción se aplica no sólo en la medicina oficial, sino en muchas variantes de las medicinas alternativas. Esta ideología está tan arraigada en la mentalidad colectiva que no puede sorprendernos que las ideas del Dr. Geerd Ryke Hamer hayan resultado escandalosamente peligrosas para el Status Quo ideológico más o menos universal, y que hayan conducido a la continua persecución personal de su autor durante los últimos 28 años. Lo que Hamer plantea modifica radicalmente la visión convencional acerca de la enfermedad, de una manera tan revolucionaria que ataca los cimientos más elementales de la ideología médica. Para Hamer la enfermedad representa una respuesta natural del cerebro a una amenaza o trauma externo, y forma parte esencial del programa de supervivencia de la especie. La idea de Hamer –mal que pese a sus detractores absolutistas- está sustanciada por un denso “corpus” de investigación teórica y clínica que va desde la embriología hasta el escaneo cerebral. Aunque uno pueda no coincidir con todas las ideas de Hamer – que no incluyen la influencia cultural y psicolingüistica sobre la enfermedad- si uno estudia en profundidad sus trabajos, no queda duda alguna que deben ser observados con sumo respeto y posibilidades de viabilidad en un porcentaje sumamente elevado. Mucho se ha escrito en nuestro idioma al respecto, incluyendo la obra del propio Hamer. Para la persona interesada puedo recomendar, además de las mencionadas, la obra del Dr.Fernando Callejón –y asociados-, quien realiza una revisión sumamente seria e imparcial y aporta asimismo los elementos psicológicos que pudieran estar faltando en la teoría original de Hamer. Este médico argentino no sólo ha realizado una investigación muy clara y fundamentada, sino que además tiene una inusual bonhomía y generosidad y ha puesto sus trabajos a libre disposición del público en su Sitio Web, sede virtual de la Asociación Argentina de Medicina Psicobiológica- http://www.aamepsi.com.ar/ Allí los lectores interesados podrán recabar valiosa información acerca del tema, incluyendo libros y artículos de libre lectura. Dr.Manuel Gerardo Monasterio